¿Tienen futuro los suplementos culturales? | Crónica

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¿Cuál es el futuro de los suplementos culturales? ¿Tienen futuro los suplementos culturales? ¿Tiene sentido que aún existan? ¿Es que alguien lee suplementos culturales? Esta última era la pregunta que tenía pensada para una de esas tarjetitas que siempre le están esperando a uno en la pradera de sillas de los actos del Matadero de Madrid. Tarjetitas en las que se lee “Tu pregunta”, que luego son recolectadas por bellas azafatas de chaqueta estricta y falda estrangula caderas; sirenas capaces de devolverte a la realidad por unos segundos, llenándote la cabeza, sí, de más preguntas. A lo mejor por eso terminé escribiendo otra pregunta en la tarjetita. Poco importa: al final ninguna fue respondida, me fui cual llegué, y el futuro y los suplementos culturales ahí seguían, inciertos. En la bruma.

El ciclo de conferencias se llama Presente y futuro del periodismo cultural. ¿El presente?, tirandillo, gracias. Otro cantar es el futuro, que en esta nubosa tarde de abril se nos ha presentado a juego con el cielo. Como con pocas ganas de certezas. Nadie quiere oír hablar del futuro. No digamos ya pontificar. Blanca Berasategui (El Cultural), Berna González Harbour (Babelia), Sergio Vila-SanJuán (Cultura/s): ninguno está por la labor de ponerse a sellar quinielas. Mucho menos Fernando Rodríguez Lafuente (ABC Cultural), quien se ha agarrado a una sentencia de esas tan manoseadas (pero tan firmes y certeras) para justificar este clima generalizado de querer llevarle la contraria al título del ciclo: “El futuro no existe, tampoco el pasado. Cada segundo que pasa, todo es presente”.

Traducción: yo aquí he venido a hablar de mi suplemento.

El Cultural, Octavio Paz

Si todo lo que hay es presente, echémosle un ojo al presente pues. De menú hoy tenemos a cerca de 200 almas de público. Los hay periodistas, los hay amigos de. Más de la mitad de los presentes son universitarios, muchos de ellos con impostada hambre de charlas extraescolares, de interés puramente crediticio. Alrededor de una décima parte del público restante son insignes miembros de esa tercera edad que tanto y tan bien está contribuyendo a levantar el ánimo de los cienes y cienes de eventos, presentaciones y shows que tienen lugar a diario en cienes y cienes de auditorios yermos y opacados por la cruda realidad. Disertar sobre el futuro de la cultura en un lugar llamado Matadero es igual que nombrar ministra de Sanidad a una tipa apellidada Mato: un pase VIP a un barrizal de irónicos chascarrillos al que tampoco hace falta que bajemos. Mejor, una anécdota:

LUGAR: serpiente de personas en fila a la espera de que los dueños del auditorio les franqueen el paso, la entrada al Matadero (más metáforas aquí).

PROTAGONISTA: Estudiante de primero de periodismo. Viste camiseta azul y blanca de club de fútbol. Charla con sus amigas sobre el modo de hacer una nota de prensa. El debate suena como alguien repasando los ingredientes de una receta de Karlos Arguiñano.

ACCIÓN: –Tía, me parece fatal que teniendo clase por la mañana nos obliguen a venir a esto–, brama indignada la futbolera. Poco después, una sexagenaria que se ha topado con la cola como el que se encuentra con un vecino por la calle le pregunta que para qué es la cola. La joven responde riendo: no lo sé.

La chica es la misma que, nada más terminar el evento, correrá hacia el estrado para fotografiarse con cada uno de los ponentes (menos con el moderador, Andrés Fernandez Rubio, jefe de El Viajero y autor el pasado domingo de este interesante reportaje sobre el turismo en el EPS). A Sergio Vila-Sanjuán le informa que subirá el documento a su cuenta de Instagram. Blanca sonríe. Berna Sonríe. Fernando sonríe. El futuro no existe.

Suplemento Cultura/s de La Vanguardia

Prueba de ello es la charla del primer ponente, el de La Vanguardia, el único con Powerpoint. 15 minutos de Powerpoint: repaso de las portadas más originales del Cultura/s desde su fundación en 2002, “un suplemento que se planteó como un experimento visual”. Una vez hicieron un número que se lee del revés, que arranca con la página de publicidad. Una vez, como hablaban de rascacielos y no cabían los rascacielos, imprimieron en sentido horizontal para que cupiesen los rascacielos. Muchas confusiones de los operarios de la imprenta aquel día. Sergio Vila-Sanjuán ha traído un buen puñado más de escaneos, pero se ha dado cuenta de que se está alargando, y así como de repente arrancó, de repente acabó. Frase que anoto: “Para el periodista, el centenario cultural es una losa. Te obliga a hacer periodismo arqueológico”. Ha dicho que el Cultura/s no suele escribir sobre centenarios. Luego nos ha enseñado páginas del especial que publicaron con motivo de los 100 años del movimiento Dadá.

Pasan los minutos y crecen las preguntas. Blanca Berasategui va a soltar la frase que me haga borrarlas todas y firmar el papelito (“Tu pregunta”) con “¿Cuál es su blog literario favorito?”. La directora de El Cultural ha dicho poco antes que los blogs fueron el “mayor palo” que se han llevado los suplementos, y que “ahora han sido sustituidos por las redes sociales”. Entiendo que se refiere exclusivamente al rol prescriptivo de estos canales, porque por lo que viene siendo su naturaleza, Pilar Rahola tiene más parecido con Paris Hilton que una entrada de blog con un tweet.

Babelia“¿Y cuál es su blog literario favorito?” Sólo se moja Blanca Berasategui: “El de Antón Castro”. El resto peina la pregunta. El director de ABC Cultural cree que “hay más blogs que asuntos de los que tratar”, asegurando que la mayoría de bitácoras son “una repetición de lugares comunes”. Además, dice, el papel sigue siendo el papel: “El autor que diga que no le importa aparecer en la web en lugar de en el papel está chalado”. Y ojito, porque Berna González Harbour no solo no va a no decirnos su blog favorito, sino que va a tirar a dar contra aquellos “blogs anónimos que se dedican a señalar con el dedo a autores con nombres y apellidos”, asegurando que son blogs “fascistas”: “no les tengo ningún respeto”. Sin dejar de estar de acuerdo con ella, yo no puedo dejar de visitar Patrulla de salvación y La Medicina de Tongoy.

Pero Berna ha regalado otro titular: “El fin de semana pasado, por primera vez Babelia registró más visitas desde redes sociales que desde el portal de El País”. Ah, Internet, esa molesta garrapata, ese gran ausente de la tarde, que no del presente: los periódicos ya han reconocido que existe, y cada uno se fabrica el modo de torear a la res. Esquema rápido:

  •  Cultura/s: solo existe en papel
  •  ABC Cultural: pasando: “Haría falta dos redacciones, una digital y otra para papel”.
  •  Babelia: ya las tiene. O casi. Berna está convencida de que el periodista del papel tiene que cambiar el chip; no verlo como algo engorroso y “aceptar las nuevas normas del juego”. Hace menos de un año que se abrió la web de Babelia.
  •  El Cultural: ya las tiene. Es quien más se lo está currando, con una edición en papel cada viernes, y una web constantemente alimentada con contenidos de calidad.

Paréntesis: Blanca asegura que El Cultural es el único suplemento autónomo. Que se vende independientemente de El Mundo durante toda la semana. Y yo aseguro que ni los kioskeros de Madrid ni el portadista (“venta conjunta e inseparable…) se han enterado todavía.

Me gusta Blanca Bersátegui. Me quedo con su sonrisa y su rostro y maneras maternales. De Berna González Harbour me quedo con su mirada, igualita que la de un personaje de cómic triste, así como con ojos canica con tejado de cejas a dos aguas. De Fernando Rodríguez Lafuente solo recuerdo las gafas, y de Sergio Vila-Sanjuán, la certeza en cada sílaba pronunciada de que, efectivamente, es catalán. También su ímpetu e ilusión.

Blanca Berasategui, Berna González Harbour, Andrés Fernánde Rubio, Fernando Rodríguez Lafuente, Sergio VilaSanjuán

Blanca Berasategui, Berna González Harbour, Andrés Fernández Rubio, Fernando Rodríguez Lafuente, Sergio Vila-Sanjuán (ANTHONY COYLE)

El tiempo se escapa mientras yo me escapo (por dentro), preguntándome por qué siempre esta clase de charlas terminan tomando la empedrada cuesta abajo de Papel vs Internet, El Combate del Siglo. El papel se ha muerto. El papel no se ha muerto. Internet ya está aquí. Ahora molamos más porque el público es libre, hay más oferta y nos eligen. Ahora hay más debate. Internet tiene una deontología propia. Ya no somos dioses.

Etc.

La idea más interesante de la tarde la firma el representante del ABC Cultural: “En el futuro el periódico ya no va a vender información, sino influencia. A los suplementos les podría pasar esto mismo. A pesar de los blogs e Internet, la gente sigue buscando la jerarquía”. La frase la ha dicho el mismo hombre que, efectivamente, hace un rato había dicho que el futuro no existe. La única certeza de todo este embrollo sigue siendo la misma que repetían mis profesores hace diez años, cuando aterricé en la facultad de periodismo: no tenemos ni idea de la que se nos viene encima. Por el camino, el milagro de fabricar un periódico cada día sigue siendo posible. Que ya es mucho.