Pulp, Charles Bukowski | Reseña

Pulp, del borracho, casanova, jugador de casa de apuestas, mujeriego y, ante todo, escritor, Charles Bukowski
Mil novecientos noventa y cuatro, Año Tarantino. Mil novecientos noventa y cuatro, Charles Bukowski publica su última novela: Pulp. ¿Hermosa coincidencia? Y qué más da.

A las pocas páginas: “Siempre he sido un hombre de piernas. Fue lo primero que vi al nacer”. Después intenté salir. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito”. Y así todo el libro.

Casi ni he empezado y ya se me ha ido de las manos: ¿Tiene algún sentido este post? Tanto como lo tiene explicar la trama de Pulp. Tanto como lo tiene Pulp. Lo pulp. Aprendimos la definición en la película, todos nos la sabemos.

Una cosa me ocurre con los libros de este buen hombre: tras haberme leído en los últimos años un buen puñado de ellos, conservo en el recuerdo poco más que una viscosa y difusa amalgama de alcohol, hipódromos y sábanas encharcadas de sangre, sudor y semen. Por eso me apetecía hablar de este.

Porque de este no recuerdo nada.

Sólo las palabras, la prosa. La perfección léxica, encajada, engranada, funcionando. No sobra ni una coma. Surrealismo como trama. Medio como fin. Frases tan cortas como ésta.

A: —¿Cómo? ¿Entonces en este el prota no es Henry Bukowski a.k.a Hank Chinaski? ¿En este no va a acostarse con una mujer cada cuatro páginas y vomitar cerveza cada tres?
B: —Oye, que sí que sale Chinaski, sólo que muerto en un ataúd, so pesado. Y no es espóiler, es un guiño profético bastante malrollero.
A: —Oh, ¿y qué crees que habrá querido expresar el autor con esa pirueta autorreferencial tan a lo Paul Auster?
B: —Calla ya.

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Lo pulp podría definirse como la priorización del QUÉ en detrimento del POR QUÉ, gritó furioso el catedrático. Soltar lastre cual mañana inexistente. Dejar la historia con lo básico e indispensable, a lo novela Clearasil: al grano.

Bukowski siempre tuvo la misma cara de simio. Él mismo lo contaba en Mujeres o en Cartero, no recuerdo. Cuanto más viejo se hacía, más simio y más célebre era. Groupies llamando a la puerta sin parar. Confesó que las cámaras le llegaron tarde, la fama le llegó tarde: dejó de trabajar como cartero a los 49 años.

Pero la muerte acudió puntual, exacta y precisa; como el mecanismo invisible de su estilo narrativo. Tras décadas de poemarios e historietas, con éste, su último testamento, la pluma del viejo verde californiano felizmente abrazó su cenit. Coronación de la cima de calidad con la que justificar esa atrevida comparación con sir Ernest Hemingway que tanto les gusta hacer a los críticos literarios. Buf, un poco pedante este párrafo.

Intento de ortodoxia: Nick Belane es un detective privado. Eso es lo que uno recuerda de Pulp (y algo de un gorrión). Un tipo que bebe (sorpresa). Al que todo le da igual, al que los casos le llegan sólo en el justo momento en el que sienta el culo en el sillón de su despacho: “…mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para deshauciarme [sic]”. Poca broma, primera página, tercera línea: “deshauciarme”. Me faltan adjetivos para describir lo maravilloso que habría sido que la errata estuviera hecha a pulpósito. Perdón.

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Vila-Matas: —Metalit…irónico, desde luego. Claro que está hecha a posta, es Anagrama, conocen el bisnes.

De Cospedal: —Pues a mí lo de a pulpósito me ha molado.

Broche de oro a la carrera literaria del alcohólico más célebre de las Letras con el permiso de Scott Fitzgerald. Se quedó sin cosas que decir y le salió esto. No tuvo tiempo de corromperse porque ese era ya su estado natural. Todo, como le dio la real gana: vivió, amó, bebió y, como Pulp, como la reseña, de repente, se extinguió.

“Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto, en pasar el rato reflexionando, rumiando sobre ello. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista”.

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Pulp, Charles Bukowski
Barcelona, Anagrama 1996 (Fecha de publicación: 1994)
199 páginas | 8 euros

Aquí un excelente documental sobre el autor: ‘Born into this’